¿Qué es el Botox?

A diferencia de la cultura oriental, en la cultura occidental, las arrugas no son consideradas como símbolos de sabiduría, sino pura y exclusivamente símbolos de vejez.

Durante años se han estado desarrollando diversas técnicas para conservar la apariencia joven y fresca, y día a día se implementan nuevas intervenciones que proponen resultados cada vez más efectivos.

El reciente descubrimiento de un químico se ha estado utilizando con dicho propósito y hoy en día, por año en los Estados Unidos, mas de 6 millones de personas se inyectan botox.

El botox es la forma diluida de la toxina botulínica usada en un principio para tratar espasmos musculares. Hoy en día, es uno de los tratamientos que mejores resultados ofrece a la hora de eliminar las arrugas. Se inyecta la sustancia con una aguja extra fina en el músculo debajo de la piel de la zona a tratar y la toxina actúa inhibiendo por medio de la relajación el movimiento muscular.

Al hacer esto, desaparecen las arrugas, proporcionando al paciente un aspecto más joven en la piel. Además de su función estética, recientemente se ha descubierto que además tiene usos médicos de gran importancia, como por ejemplo, el control de la parálisis cerebral.

El uso de este medicamento conjuntamente con ayuda de otras terapias, puede mejorar considerablemente la calidad de vida de las personas con este tipo de problemas.

Otros usos estéticos para los cuales se utiliza el botox hace años es para remediar los procesos como la hipersudoración (en las manos y axilas), la sialorrea (el exceso de salivación) y el estrabismo o bruxismo (contracción involuntaria de la mandíbula).

Una típica sesión dura unos 20 minutos. Se inyecta el botox en la zona deseada (la frente, patas de gallo, entrecejo y lados del cuello); no se necesita ni anestesia ni hospitalización, y los efectos ya se pueden apreciar en 4 días.

Debido a que las terminaciones nerviosas quedan dormidas, los músculos dejan de contraerse. Este efecto dura alrededor de 6 meses; luego de este período se recuperan y vuelven a tener la función muscular completa. Debido a esto, el tratamiento no es definitivo y se puede repetir, pero no más de dos veces al año.

Si bien el tratamiento hace desaparecer prácticamente las arrugas causadas por la expresión, se pierde la naturalidad en el rostro al neutralizar todos los músculos. El tratamiento con toxina botulínica también se puede utilizar como preventivo, pudiendo a partir de los 30 hacerse la primera sesión para evitar que emerjan las primeras arrugas.